Cuando se habla de discapacidad, la conversación pública suele concentrarse en las terapias, la educación, las prestaciones médicas o las pensiones. Pero existe un componente fundamental que muchas veces permanece invisible y que condiciona el acceso a todos los demás derechos: el transporte.

Ese fue uno de los ejes centrales de la entrevista que Juan Cruz le realizó a Juan Pérez Brancatto, presidente de ATAECaDis y secretario de la Federación Argentina de Transportistas para Personas con Discapacidad, quien advirtió sobre la situación que atraviesa el sector y las consecuencias que esto genera para miles de familias en todo el país.

Durante la conversación, Pérez Brancatto insistió en una idea que atraviesa toda la problemática y es que “el transporte no debe ser entendido como una prestación complementaria, sino como una herramienta indispensable para que las personas con discapacidad puedan acceder a la educación, las terapias, los centros de día, la rehabilitación y la participación comunitaria”.

Esa discusión excede la situación de los transportistas, porque lo que está en juego es el funcionamiento de una red de apoyos que permite que los derechos reconocidos por ley puedan ejercerse en la práctica.

"Es fundamental porque sin transporte la familia no llega a destino".

Juan Pérez Brancatto

Una pieza clave para la vida cotidiana

Cada traslado involucra mucho más que un recorrido entre dos puntos.

Para muchas familias, especialmente en aquellos hogares donde las tareas de cuidado recaen principalmente sobre una sola persona, el transporte constituye una herramienta esencial de organización cotidiana. Según explicó Pérez Brancatto confirmando datos, un gran porcentaje de las personas con discapacidad son cuidadas exclusivamente por sus madres, quienes necesitan tiempo para trabajar, realizar trámites, sostener la economía familiar o simplemente contar con momentos de descanso que les permitan afrontar las exigencias del cuidado permanente.

La ausencia del transporte obliga a reorganizar toda esa dinámica y genera dificultades que se extienden mucho más allá del traslado en sí mismo.

"Un 70% de las personas con discapacidad son cuidadas solo por sus madres".

Juan Pérez Brancatto

El transportista como trabajador de cuidado

La entrevista también permitió visibilizar una dimensión poco conocida del trabajo que realizan quienes se dedican al traslado de personas con discapacidad.

Los transportistas no solamente conducen un vehículo. Conocen las rutinas, acompañan procesos de años, interactúan con las familias y muchas veces desarrollan estrategias para facilitar traslados complejos.

Pérez Brancatto recordó, por ejemplo, experiencias vinculadas al acompañamiento de personas con autismo y destacó la importancia de las capacitaciones que permitieron incorporar herramientas para realizar traslados más amigables y respetuosos de las necesidades de cada persona.

Esa experiencia refuerza una idea que suele quedar fuera de las discusiones administrativas. Que detrás de cada recorrido existe una tarea de cuidado que requiere formación, compromiso y conocimiento.

Un sistema que conecta derechos

Uno de los conceptos más relevantes que surgió durante la entrevista fue la necesidad de comprender el transporte dentro del conjunto del sistema de apoyos.

Si una persona no puede llegar a la escuela, pierde continuidad educativa. Si no puede asistir a sus terapias, se interrumpen procesos que en muchos casos demandan años de trabajo. Si no accede a un centro de día o a un espacio de rehabilitación, se reducen sus oportunidades de participación y desarrollo.

Por eso, cuando el transporte se debilita, las consecuencias se extienden hacia instituciones educativas, profesionales, centros terapéuticos y familias.

La inclusión no depende únicamente de la existencia de derechos reconocidos por ley. También requiere condiciones concretas que permitan ejercerlos.

"El problema radica en no entender la función dentro del sistema del transporte".

Juan Pérez Brancatto

Pensar la inclusión desde la vida real

La entrevista con Juan Pérez Brancatto forma parte de un recorrido más amplio impulsado por Juan Cruz para visibilizar las condiciones reales que hacen posible la inclusión de las personas con discapacidad.

Más allá de los debates coyunturales, la conversación invita a reflexionar sobre una cuestión de fondo que tiene que ver con qué sucede cuando uno de los engranajes que sostienen la vida cotidiana de miles de personas comienza a deteriorarse.

"Hay algo genial que tiene este sistema y es que el chico que vive en Devoto y el que vive en la 1-11-14 reciben la misma atención".

Juan Pérez Brancatto

Porque detrás de cada transporte que deja de funcionar no solo se interrumpe un traslado. También se vuelven más difíciles el acceso a la educación, la salud, la rehabilitación y la participación social.

Y es allí donde la discusión deja de ser sectorial para transformarse en una conversación sobre ciudadanía, derechos y comunidad.